20 oct. 2010

De maniquíes y manzanas

La sesión otoñal del pasado 15 de octubre fue de las que hacen sentir muchas cosas a un ritmo frenético que hace difícil cualquier intento de racionalizarlas. Todo comenzó con unas puertas de madera abiertas y un público peculiar: maniquís de los años 60 ocupando las butacas. También manos intentando rozarse o, incluso, trepando por perchas y jaulas. Y así tomó vida la creación de José G. Obrero, que nos trajo a sus propias criaturas a la sala para erizar -aún más si cabe- los versos de Ángela Jiménez y José Daniel García.




Como siempre, porque a Otoñeces siempre le pasa lo mismo, hubo imprevistos de última hora, carreras apresuradas, cables que no llegaban a encarjar y formatos que no iban muy allá. También como suele ocurrir casi siempre, todo terminó saliendo bien. Y erigimos entonces al señor Antonio Navarro (y a Joaquín, que también se había visto envuelto en el previo) a la categoría de dioses y señores otoñales, por hacer que todo funcionara y por hacer posible el rozar las pupilas con la poesía (poesía a versos y poesía visual, es decir, a manzanas). Pablo García Casado no dejó de inspirarnos positivismo en todo momento, vibraciones que se acrecentaron gracias a su camisa rosa fucsia. A todos ellos, a todo el personal de la Filmoteca, mil gracias. El viernes por la tarde-noche todos fundamos una gran (y peculiar) familia otoñal).

La coordinación de Otoñeces con José G. Obrero

Llegaron las 20horas, se solucionó lo informático y pudimos otoñecer con calma (bueno, cada cual con su dosis particular de nervios). Ángela Jiménez fue perfilando vínculos poéticos con distintas películas hasta entregar la voz a José Daniel García, que recitó algunos poemas de su reciente cuaderno caníbal "Estibador de sombras" y también algo de "Coma".

Ángela Jiménez, al inicio de su recital


Ángela Jiménez durante su recital

José Daniel García durante su recital

Una vez robadas las voces de estos poetas, pasamos a atacar las pupilas, a arañar las sensibildades a través de los ojos, de figuras que deambulan por un jardín y se miran, se rozan, se piensan, se intuyen, se buscan... Entre las que se interpone una manzana.

Una de las fotografías de la serie "Siluetas (otoño)", de José G. Obrero

Fue el turno de la serie "Siluetas (otoño)", de José G. Obrero, que se puede ver abajo. Él, por su parte, no añadió nada más, ya había traído a sus "criaturas" a la sala para que interaccionaran con el público y sus fotografías hicieron el resto.


"Siluetas (otoño)", de José G. Obrero

Pero la poesía no quedaba ahí. Sí, terminaba la parte más formal de la misma pero para cerrar el círculo, para captar los matices del último trazo y atisbar el mensaje final, quedaba la proyección de 'Air Doll'. Ya lo advertimos: en Otoñeces buscamos espirales (no círculos concéntricos) y la poesía terminaba entonces, entre personajes inertes, manzanas y botellas de vino vacías. ¿Una de las impresiones? Que tener corazón duele. Pero, a veces, incluso, merece la pena. Es entonces cuando cae luz. Y dientes de león.


Para abrir bocas, el trailer de 'Air Doll'.


Como sabemos que, en ocasiones, la palabra se queda a medias, y precisamente era ésta una sesión de ojos, os dejamos el link al álbum de fotos de la sesión. Agradecemos a María González su iniciativa fotográfica espontánea, también su translado desde Madrid para manifestar el apoyo otoñal.
Lo dicho, fotografías de María González y José G. Obrero.

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'El píxel en el ojo' lo vio así.

1 comentario:

Maria dijo...

A María le gusta Otoñeces :D
y se siente feliz de formar parte.

(La camisa rosa fucsia fue de las mejores cosas de la tarde, por cierto)