15 nov. 2010

Los otros mosaicos

Esta sesión era especial desde dentro. Todas nuestras sesiones son especiales, porque cada una aportan un sentido distinto a esta locura otoñal y nos erizan la piel de una forma diferente, porque cada una de las personas implicadas en ellas contribuyen de una forma única a lo que somos todos y porque los espacios hablan por sí solos y, a veces, ellos mismos desprenden ya de por sí poesía. El Museo Arqueológico, más en concreto, la Sala del Alcaide, nos ofrecía la posibilidad de jugar con la Historia, con el arte y la tradición dentro de una atmósfera cálida y acogedora. También estaba lo del 50% de Otoñeces detrás del micro como poeta, es decir, a título personal, y una parte muy significativa al otro lado, Eduardo Chivite, cuya contribución al proyecto, en forma de apoyo constante, es casi inestimable. Para añadir más, Paloma Montes López y su inmolación personal, casi a lo Juanma&Ana, haciendo de pastelera nocturna.

De esta manera, el panorama se desdibujaba como una serie de mosaicos entrelazados. A ello se sumaba, por otra parte, el público, más numeroso de lo esperado pero, sobre todo, que destilaba cariño y que hacía que por toda la sala brincaran destellos de afecto, sorpresa o entusiasmo. Estaban muchas caras conocidas, personas imprescindibles ya para Otoñeces, y otras tantas desconocidas que nos congratulan -si cabe- más.

Iniciamos la sesión camuflándonos, planteando la posibilidad de ser árbol (y argentino) o tormenta/ agua y las repercusiones que tendría ello para hablar del amor, con una pieza de teatro breve del señor Chivite que captó la atención e instó al público a continuar con todas las conexiones neuronales a punto para perfilar un viaje por el interior de Martha (Ana detrás del micro). El desamor como enfermedad o tristeza melancólica. Desde la perspectiva de Eduardo Chivite, poemas con títulos en latín y una visión renacentista. Desde la de Ana Castro, dilemas celulares, biológicos. ¿En resumen? Un billete de ida-vuelta al amor de frente-de espaldas con los brazos abiertos o muy pegados a sí para que cada cual, en función de su ideario particular y situación específica, escoja. Nosotros ofertamos los dos y repartimos los billetes, un diseño de Néstor Ortiz.

Finalizamos, después de un seudo-desnudo emocional, con un toque dulce a cargo de Paloma Montes López, otra de nuestras multidisciplinares otoñales, de esas que se implican al máximo a contrarreloj -aunque no nos pudo acompañar en la sesión por cuestiones de trabajo (jefes...)- y que siempre nos dejan con la boca abierta, aunque en este caso la cerramos para degustar los bizcochitos decorados con azúcar glass a modo de mosaico romano, una intervención efímera para degustar en una ocasión especial. En palabras de Paloma:
"La libre vinculada a la vieja divinidad Tierra madre, al simbolismo de las aguas fecundantes y regeneradoras, de la vegetación , de la renovación perpetua de la vida en todas sus formas. Son lunares porque duermen de día y brincan de noche, porque saben, a semejanza de la luna, aparecer y desaparecer con el silencio y la eficacia de las sombras, en fin, porque son hasta tal punto prolíficas..."

Y, así, otoñecimos de nuevo. Por supuesto, no sin antes dar las gracias a todo el personal del Museo Arqueológico que se implicó de manera descomunal, que cambió la dirección de focos, movió mesas, nos ayudó a colocar/recoger sillas, nos colocó el plotter... Agradecimientos especiales merecen las personas del Departamento de Difusión, Francisca López especialmente, y, por supuesto, Mª Dolores Baena, directora del Museo Arqueológico, una de las primeras en apostar por nosotros y poner el espacio a nuestra disposición.

¿Lo que vino después? Lo de siempre: un vermú, una cerveza, una copa. Muchas risas. Planes de hacer más cosas. Despedidas que empiezan y acaban con "nos vemos la semana que viene".

Para rememorar, fotografías de Sol, Salud Ortega Losada (mil gracias):


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Juanma Prieto presenta la sesión

Juanma Prieto & Eduardo Chivite

Eduardo Chivite, el árbol

Ana Castro: tormenta


Parte del público (caras conocidas, sí, también queridas)


Juanma Prieto repartiendo billetes de tren


La obra de Paloma Montes López

Degustación de bizcochitos (quasi-despedida)

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2 comentarios:

Bernier dijo...

Hola! Sólo quería daros la enhorabuena por el trabajo que estáis haciendo. Sois necesarios. Sólo hay que ver cómo responde la gente a vuestra propuestas. Me da pena no poder asistir como público, al estar fuera de Córdoba.
Mucho ánimo y a disfrutar, que es lo primero.

Otoñeces dijo...

Muchas gracias, Juan Antonio. Estamos muy contentos con la acogida que está teniendo 'Otoñeces'. Gracias por tu cariñosas y alentadoras palabras, a las que damos un valor especial. Esperemos que el proyecto tenga continuidad y apoyo por mucho tiempo.¡Hasta pronto!